LAS SETAS DE CADIZ

por José María Rosso López

Cádiz es pródiga en materia de hongos, al existir censados más de mil taxones diferentes.

Ya ha comenzado la temporada de setas con la llegada del otoño, aunque setas haya a todo lo largo del año, si bien en menor cantidad. Falta todavía una lluvia continuada que esponje el terreno en la provincia de Cádiz para que exploten las diferentes especies del reino fungi y podamos desfrutar de su abundancia.

Porque la provincia de Cádiz es pródiga en materia de hongos, al existir censados más de mil taxones diferentes, lo cual es una barbaridad que nos coloca en cabeza de Andalucía y en un puesto muy alto a nivel nacional, aunque ello pueda parecer extraño.

En los últimos tiempos se han puesto de moda, sobre todo en el parque de Los Alcornocales, las rutas micológicas, en las que los expertos enseñan a los aficionados todos los secretos de la micología, así como la forma de recolectar las setas (parte comestible de los hongos), de manera que se produzca el menor daño posible a la naturaleza, y, sobre todo, los cuidados que hay que tener al consumirlos.

Aún no hemos adquirido en esta provincia todo el poso cultural que en otras zonas de España existe en esta materia, y, a pesar de los esfuerzos de los implicados en esa tarea, progresamos muy lentamente, aunque, al menos, progresamos.

Y aquí es donde quiero hacer mi reflexión. Como casi todo en nuestra zona, estamos dejados de la mano de Dios, porque las ayudas públicas para la propagación de la cultura micológica es muy escasa, más allá de la que puedan prestar administraciones locales en municipios muy concretos.

Teniendo varias zonas de indudable valor micológico, (Parque de los Alcornocales, Macizo de Grazalema, Parque de la Breña, etc.), sin embargo, a la hora de organizar rutas, degustaciones, aulas, incluso congresos, ninguna administración se implica seriamente.

Como lo mejor de las setas, para los que gustamos del comer, es su consumo, un buen inicio sería aprovechar el tirón indudable que tienen aquellas para incluir, con los consabidos apoyos públicos, rutas de tapas de setas en varias poblaciones, y no sólo en aquellas que se encuentran en las zonas productoras. Está muy bien el retinto, el atún, las ensaladillas, pero no olvidemos que nuestra riqueza micológica la tenemos que publicitar para que nuestros abundantes visitantes también sepan que no sólo en la mitad norte de nuestro país se puede disfrutar ampliamente de este placer fúngico.

José María Rosso