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Tomates ecológicos por José Monforte |
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Artículo aparecido en el Diario La cooperativa La Verde mantiene en la Sierra de Cádiz un almacén de semillas con el objetivo de recuperar 60 variedades de tomates autóctonos andaluces
Hace unos meses 40 cocineros se reunían en Málaga con el objetivo de asistir a una cata de tomates ecológicos. En el evento participaba Manuel Figueroa, uno de los fundadores y almas de la cooperativa La Verde, pionera en la provincia de Cádiz en el cultivo de productos ecológicos. La conclusión de los especialistas, después de degustar crudos diversas variedades, fue de lo más sorprendente: "Estos tomates saben a tomate". La expresión puede parecer una tontería pero no lo es porque es cierto que los esfuerzos por multiplicar la producción y lograr mejores resultados en las plantas han hecho que sus frutos sean mucho más insípidos. Manuel Figueroa, que ha intervenido esta semana en el taller de gastronomía gaditana de los Cursos de Verano de la Universidad, resalta que en la actualidad los tomates que se plantan en todo el mundo son prácticamente iguales ya que provienen de unas pocas semillas movidas por multinacionales. El tomate, por decirlo de alguna manera, se ha globalizado. Manuel Figueroa y María Carrascosa, proveniente de la cooperativa de cultivo ecológico Pueblos Blancos, ubicada en la Sierra de Cádiz, señalan que lograr recuperar los tomates que sepan a tomate es uno de las cuestiones en la que trabajan esta serie de agricultores ubicados en diversas poblaciones de la serranía. Resaltan que no se trata únicamente de recuperar sabores, sino de impedir que una cultura se pierda ya que por encima del producto hay una realidad humana, unos agricultores que lo cuidan y una forma de vida que se perdería igual que los tomates. Figueroa resalta que en las últimas décadas se ha producido este fenómeno globalizador de la agricultura en la que todo el mundo cultiva lo mismo. Considera que han influido dos factores. El primero, la comodidad para los agricultores, al que se les sirve la semilla ya lista para sembrar, suprimiendo una serie de trabajos como la selección o el secado de las semillas. En segundo lugar está el mercado que se ha acostumbrado a una serie de productos y rechaza otros a los que su sentido del gusto o de la vista ya no está acostumbrado. Con el objetivo de evitar la pérdida de esta cultura agrícola en torno a las verduras y las frutas La Verde creó en la Sierra de Cádiz un banco de semillas, un lugar en el que se conservan cada año pepitas de las variedades autóctonas que se plantan logrando así que se pueda mantener el cultivo. En este singular banco se ha logrado juntar la mayor colección de semillas de tomate de España hasta el punto de que se tienen pepitas de más de 60 variedades. En total las semillas guardadas superan las 800, sumando todas las verduras y hortalizas presentes. Pero estas semillas no se guardan, se plantan para lograr que estos productos autóctonos no sólo no se pierdan, sino que vayan abriendo nuevos caminos de comercialización. La Verde y Pueblos Blancos comercializan una gran variedad de tomates ecológicos cultivados en la Sierra de Cádiz. Se trata de productos estacionales que no están disponibles todo el año y que van desde el pequeño tomate tipo cherry hasta el corazón de toro, una especialidad especialmente grande y de atractivo sabor.
La narración de Figueroa es apasionante. Hay tomates con nombre propio como el Diógenes Coronil, un agricultor de Villamartín, que ha logrado tal calidad en su cultivo que cada año se espera su producción en el pueblo y sus tomates se cotizan por encima de todos los demás. El tomate roteño, de una gran calidad, se ha perdido prácticamente en la zona de Rota, según relata Figueroa. La verde también lo está recuperando ya que se trata de una especialidad de gran calidad. Pero no solo en los tomates trabajan estos agricultores ecológicos también están recuperando un pepino más blanco que el habitual del mercado pero de un sabor mucho más bueno y también tratan de introducir la sandia blanca de Benaocaz o la zanahoria de color morada, una variedad tradicional de Conil. La Verde nació a finales de la década de los 80 del siglo XX en torno a una serie de jornaleros vinculados al Sindicato de Obreros del Campo. Ahora distribuyen sus productos en tiendas ecológicas andaluzas, entre ellas varias en la provincia de Cádiz. Desde entonces no sólo han tratado de vivir de su trabajo sino de tratar de conservar la cultura rural de la zona "porque como se pierda no se podrá volver a ella".
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