Pelar las manzanas y cortarlas por la mitad, sacar
las pepitas y el pedúnculo, obteniéndose dos medias esferas limpias por
cada unidad. Siguiendo las instrucciones del fabricante del hojaldre, lo
sacamos con tiempo de la nevera y lo extendemos sobre mármol
incorporándole un poco de mantequilla sobre él, luego lo cortamos en
cuadrados de tamaño algo mayor que las manzanas y los reservamos.
Mientras tanto, en una sartén antiadherente y a fuego muy lento
depositamos una buena cantidad de azúcar y mantequilla hasta que se
forme una crema de tenue color blanquecino. En ella vamos dorando las
manzanas por todos los lados y las vamos depositando en la bandeja del
horno cubierta con papel de horno, con el hueco del corazón hacia abajo
y cubiertas de la meloja formada por la mantequilla y el azúcar. Sobre
cada media esfera de manzana colocamos un cuadrado de hojaldre e
intentamos cubrir la manzana con él metiendo su borde por debajo de la
manzana intentando cubrirla del todo y solo dejando la parte plana de
ella en contacto directo con el papel de horno. Cuando hayamos
depositado las ocho medias esferas de manzana, pintamos con huevo batido
el hojaldre y lo llevamos al horno a la temperatura y tiempo que indique
el fabricante del hojaldre. El horno no se debe abrir mientras se cuece
el hojaldre por qué caería rápidamente. El hojaldre dorado indicará que
debemos sacarlo del horno.
El resultado es sorprendente y completamente distinto
de la tradicional tarta de manzana.